NO TE ESCONDAS

Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas… Salmo 147:3

En Génesis 3, después de que Adán y Eva cayeron en pecado, cuando Dios vino a buscarlos en el jardín, se escondieron en temor y vergüenza. A veces, cuando sentimos que Dios nos está buscando, pensamos: “No quiero que Dios me encuentre. Me avergüenzo de mis debilidades y errores. Ya me siento lo suficientemente condenado”. Aquí es donde confundimos quién es Dios en realidad, como si estuviera esperando que cometamos un error, listo para empujarnos aún más hacia abajo. Pero Dios no viene a condenarte. Viene a restaurarte. Él quiere darte todo lo que te pertenece como Su hijo: la libertad, el gozo, la paz, la victoria, la abundancia. Jesús dijo que vino “para poner en libertad a los heridos” (Lucas 4:18). Cuando estás golpeado por la vida, cuando estás herido, es fácil sentir lástima por ti mismo y esconderte. Dios te está buscando para liberarte, para curarte de tus heridas y para sanarte de nuevo.

Una oración para hoy

Padre, gracias porque no me creaste para esconder mis faltas y debilidades y esconderme de ti. Gracias porque puedo ir a Ti y descargar todo el peso de la pesadez, los arrepentimientos y los sentimientos de indignidad. Creo que me estás liberando y devolviéndome la integridad. En el nombre de Jesús, amén.

Guillermo Pacheco

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